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Geografía

Título de acordeón 1

Zucaina

Geografía física y humana.

Propuesta. Celestino Gil Codina

20.06.26

ZUCAINA: Geografía humana y física 

Villa de la provincia de Castellón, en la comarca del Alto Mijares. Situada entre el Macizo de Peñagolosa y la Sierra de Espadán (Castellón), y la Sierra de Gúdar y Javalambre (Teruel).

El término, de 52Km2, linda al norte con Villahermosa del Río, al este con El Castillo de Villamalefa, al sur con Ludiente y Arañuel, y al oeste con Cortes de Arenoso. 

En el Km 44 de la carretera CV-190 que comunica Castellón con la provincia de Teruel. A 17Km de Montanejos por la carretera CV-195.

Siendo un territorio áspero y montañoso, de orientación ibérica, la población se halla en una significante llanura (la Hoya), a 813m de altura. El punto más alto del término está a 1.212m y el más bajo a 410m. Se encuentra en la falda del macizo de Peñagolosa, a 23 Km al sur. https://visor.gva.es/visor/?extension=262655,4131081,1158871,4604170&nivelZoom=8&capasids=Imagen;,Forestal;1000,Forestal;46&tcapas=1.0,1.0,1.0

En la zona de la Confederación Hidrográfica del Júcar, surcado por el río Villahermosa, afluente del Mijares. El embalse más cercano es el de Arenós (1980), en la Puebla de Arenoso. 

Tiene un gran número de fuentes, como la que probablemente daría origen a su nombre “casa al lado de la fuente”, a 200m del pueblo, la Fuente de El Salvador (1742); El Comellar, Sta Ana, Chirivilla, La Cañada, El Villar, Quitoles, El Navarro, El Marroyo, El Prado Aparicio, El Pozo y otras. Paisaje con gran variedad de barrancos (Agua Mala, Artijuela, La Majadera, La Pedriza, Las Quemadicas, La Sierra, Los Picayos, Matamoros, Azarrollo, El Centenar, Aguilar, Mas de Montón, Mas del Plano, Mas de Barranco) , fuentes (en su mayoría secas en la actualidad), cerros, morrones, caminos, vías pecuarias, pasos y corrales. 

La población llegó a ser de 1.545 habitantes en 1877, y se mantuvo por encima de los 1000 hasta el año 1950.

Sufrió una primera ola de emigración en el primer tercio del s. XIX, por la alta demanda de mano de obra durante la industrialización de Cataluña. Una segunda ola en los inicios del s. XX, sobre todo hacia el área metropolitana de Barcelona, por la demanda laboral debida a la construcción del metro, las obras de la Exposición Internacional de 1929 y la creciente industria catalana; y una tercera tanda de emigración a partir de 1950 hacia Barcelona y hacia la plana de Castellón, a la industria cerámica. 

En la actualidad cuenta con 172 habitantes (97hombres y 75 mujeres), de los que 161 viven en el pueblo y 11 diseminados. El 90% de nacionalidad española. Con una densidad de población de 3,32 hab/Km2.

Hay un gran número de masías (>50), en su mayoría deshabitadas, pero en los inicios del s. XX el 50% de la población vivía en las masías: Fuentes, La Cima, El Plano Herrera, El Rebollo, Chirivilla, La Sierra (1.068m), El Cabezo (930m), Mas de Montón, Mas de Francés, Mas de Gila, Marroyo, La Loma Benachera, Mas de Rul, El Peirón, La Pedriza, El Cañuelo, Mas de Gómez, El Villar, El Masico, Mas de Barranco, El Hostal, La Parreta, El Plano Herrera, El   Pron, El Pozo, Masico Blanco, Casa Alta, Casa Nueva, El Pelejero, El Lazareto, El Pinaret, Los Palanques, Mas de Aguilar, El Prado Aparicio, El Pellejero, Mas de Gil, La Albareda, Mas del Plano, La Loma la Carrasca, Masico de los Higueros, Mas de Francho. Además, un conjunto de casas, pajares y corrales dispersos por todo el territorio. Se aprecian las construcciones en piedra seca, con madera, caña y tejas de arcilla, rematado con mortero para reforzar las estructuras. 

El pueblo contaba con una escuela mixta (hasta 1968), y llegó a haber 3 escuelas más en el término (Fuentes, Sta Ana y La Pedriza).

Como en otros pueblos del interior de Castellón (del Alcalatén y Alto Palancia), conforma un conjunto de pequeños núcleos de población con coincidente o muy similar estilo de vida y cultura. Lo inaccesible de los abruptos terrenos, la secular falta de comunicaciones por carretera y una economía de subsistencia basada en la agricultura de secano y la ganadería; cultura ancestral y forma de vida común de “los de la montaña”. A todo ello había que considerar el “trueque” como un buen complemento. 

La Meteorología puede ser seguida en tiempo real por las tres estaciones de AVAMET: en el interior del pueblo, en La Hoya y en El Masico Blanco (www.avamet.org).

La Climatología puede ser estudiada por los registros de más de 100 años de lecturas.

El clima es mediterráneo occidental, pero afectado por factores geográficos; entre sistemas montañosos (Sierra de Gúdar, Peñagolosa y Sierra Espadán), lo que provoca una pluviosidad relativamente baja (621 l/m2 en 2025, con un promedio anual de 592 l/m2/año desde 1914).  Continental severo. 

Cada diez años suelen producirse lluvias torrenciales que han provocado daños diversos. Como fue el caso de “La llovida gorda”, de Noviembre de 1945 (325 l/d), “La Ramblada” de Octubre 1922 (319 l/d) y la de Octubre de 1967 (170 l/d); cuyas limnimarcas pueden apreciarse en los porches de la Ermita de Santa Ana. 

El año 2025, tuvo una temperatura media anual de 14,3ºC, una máxima promedio de 19,5ºC y una mínima promedio de 9,7ºC. Las temperaturas extremas fueron de -3,4ºC y de 36,4ºC. Mientras que los récords son: Mínima histórica de -11ºC en el 2005, y máxima de 39,6ºC en 2023. 

Los veranos son calurosos (23-27ºC) y los inviernos largos y fríos (1-13ºC). El botánico José Antonio de Cavanilles (s.XVIII) lo destacó diciendo: “El año es: 9 meses de invierno y 3 de infierno”. 

La humedad relativa fue baja (74,5%), con valores entre 39 y 98%.

Nieva ocasionalmente, cada invierno en menor medida.

El viento fue mayoritariamente del Este, a velocidades entre 4 y 80 Km/h.

El cambio climático, con situaciones extremas de lluvias puntuales, el aumento de la temperatura y la consecuente sequía aumentan el riesgo de incendios forestales. 

Es de habla castellana, con acento y tono “maño”, que preferimos denominar como “serrano” o “de los montañeses”. Luis Monferrer habla de una “variable dialectal mijarense”, con vocabulario de influencias morisco-castellano-aragonés-catalán-valenciano, sobre un sustrato ibérico-romano-visigótico previo. Circula un “diccionario borrazonero” con multitud de términos propios y típicos de la zona. 

Zucaina, al estar en el margen occidental de la frontera lingüística de la provincia de Castellón, está en el lado castellanoparlante, fruto de la primera repoblación (s. XIII) con navarros, riojanos y aragoneses. 

El escudo contiene una caña con mazorca de maíz, una torre árabe y una perdiz. Hay constancia del sello del Ayuntamiento en 1867. El maíz era el cultivo principal, anterior a la plantada de avellanos, en la zona de la Hoya, frente al pueblo; la torre árabe debe referirse a la torre árabe de vigilancia, de Chirivilla, actualmente en ruinas; y una perdiz, habitual en el término. 

El gentilicio de los zucaineros es “borrazoneros”. El mote proviene de los telares que había en muchas casas del pueblo en los que se tejían borrazones y otras telas de cáñamo. En valenciano “borrassó” es una especie de manta o sábana pequeña, de tela de cáñamo o de yute, que se usaba para recoger las olivas, garrofas y otros frutos; mientras que en Zucaina se usaba especialmente para la colada o como masera. Se dice que las velas de las carabelas de Cristóbal Colón eran de borrazón.

En el sector primario, la agricultura es mayoritariamente minifundista, destacaba el cultivo de trigo, centeno, avena, espelta, mijo y panizo (maíz); lino y cáñamo; patatas, legumbres y hortalizas; vid (10Ha); almendras, priscos, olivas, higos y membrillo. En la actualidad, principalmente avellanas, nueces y trigo. 

El pueblo contaba con dos molinos, uno en el interior del pueblo y otro en la masía de El Villar. 

El vino era, como el pan, un alimento básico en la dieta diaria de la población; se solía rebajar con agua. Se han catalogado más de 20 cubos de vino en el término. 

A destacar que el botánico y sacerdote A. J. de Cavanilles (1792) ya escribió que “había una notable producción de vino, de 2.000 cántaros…”, que representarían unos 32.000 litros. Probablemente en los inicios del s. XX superaría los 100.000 l (sólo le vecino Eulogio Martín Salvador tenía 2 cubos de un total de 65.000 l. La mayor parte de la producción sería de uso doméstico o familiar. 

La sequía y la filoxera motivaron que se arrancaran muchas viñas (inicio s. XX) y fueran plantados campos de avellanos (mediados s.XX), que pasó a ser el cultivo principal del pueblo.

Con posterioridad a 1960 empezó a tomar importancia la colección de la trufa, cuando algunos forasteros aragoneses, “los de Huesca”, empezaron a merodear el término en el invierno, con sus perros, marcando zonas apropiadas bajo las carrascas. En la actualidad se han plantado miles de carrascas micorrizadas, tanto de secano como de regadío, y el cultivo está en auge.

Es apreciable también la miel de la comarca, de romero, mil flores y naranjo. 

Tras el verano, si el tiempo y las lluvias de finales del verano han sido propicias, es destacable la calidad de los “rebollones” (níscalos, pinetell o “revolló”) en los variados bosques de pino. Es muy apreciada la temporada de los espárragos silvestres.

Siendo el paisaje de montaña, con abundantes masas forestales, la vegetación es típica mediterránea, con montes de pinos, rebollos, encinas y algún olmo.  Entre los árboles singulares del término cabe destacar: el olmo de la Era Alta, el quejigo o rebollo del Pinar y la carrasca de 3 brazos de Chirivilla (único árbol incluido en el catálogo de la Comunidad Valenciana).

Entre los arbustos destacan: sabina, romero, enebro, aliaga, coscojo y escaramujo. 

Y en cuanto a las plantas aromáticas es rica en tomillo, espliego, poleo, té de roca, salvia, manzanilla, ajedrea e hinojo. 

Se han registrado más 500 árboles en el interior del pueblo, de 30 especies diferentes (robinias, moreras, arces, catalpas, sóforas, abetos, chopos, cipreses, prunus, almez, árbol del amor, fresnos, aligustres, plátanos, serbal, ailantos, carrascas, tamarindos, tilos y otros).

Además, el paisaje viene marcado, también, por los bancales bien delimitados por los ribazos de muros de piedra seca; marcando lindes, pasos o propiedades. Pueden verse algunas cabañas, cuevas y pozos. 

En cuanto a la ganadería, en 1761 había 1.765 cabezas de ganado (37% ovino, 60% caprino, 2% animales de labor). En la actualidad, hay tres “raberas” de cabras y ovejas que salen a pastar diariamente. 

Entre la fauna cabe destacar la alta presencia de buitres y cabras hispánicas, tras repoblación. Pueden verse también ejemplares de turones, ginetas, ardillas, garduñas, corzos, zorros, jabalíes, águilas, buitres y cernícalos. Se ha llegado a ver alguna garza blanca en el barranco de Sta. Ana.

Hay un malestar general por los destrozos producidos en los campos por los jabalíes, cabras montesas y corzos.

El sector de la caza cuenta con un coto privado para la caza del jabalí y la perdiz. En el pasado había una significativa camada de conejos y liebres. 

Industria: En la antigüedad había producción notable de vino, cereales y maíz; así como de cáñamo para la preparación de alpargatas y tejidos. También llegó a haber producción de aguardiente (finales s. XIX) con los restos de la uva, de hasta 600 litros. 

Existen varias explotaciones ganaderas (granjas de gallinas, conejos, cerdos, vacas, ovejas y cabras).

Hay una empresa de despiece de animales y elaboración de embutidos típicos. 

Antaño hubo extracción de tierra roja para las fábricas de cerámica de la Plana; minas de lignito (carbón; en Mas de Barranco, Chirivilla, Fuentes, El Pron, El Rebollo y Mas de Rul) e hierro (Mas de Montón). Hasta hace poco se explotaba la cantera de mármoles de fósiles, de caliza jurásica (Nerineas, 150M años).

Hay grupos de trabajo de servicios: constructores (albañiles), electricistas y fontanería (arreglos de casas). Y recientemente, brigadas forestales para la limpieza de los bosques y caminos. 

Hay tres bares operativos en el pueblo, un horno-panadería y un supermercado

También disponemos de visita médica y farmacia

La gastronomía local viene marcada por la paella de montaña, arroz con rebollones, conejo rustido, olla de nabos, gachas y el estofado de jabalí. 

A destacar también la repostería local: higas albardadas, pastizos y magdalenas, bollos de aceite y otros postres con avellanas. 

Título 2 del acordeón

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